Durante la narración, el autor se olvida, demasiadas veces, de profundizar en la psique del protagonista Carlos para difundir ideas socializadoras de forma dispersa e inconexa. Si Carlos está bien dibujado, con las deficiencias que decimos, el resto de personajes son auténticos desconocidos para el lector, no acabamos de comprenderlos, empezando por el joven delincuente Javier, acabando por el hijo Pablo, pasando por la mujer Sara y el ridiculizado héroe, cuñado de Carlos.
Interesante la escena en la que Carlos sigue a Javier y pasa por barrios periféricos, el autor consigue tensión narrativa, hay Literatura. En esta escena, y tal vez en alguna otra más, el autor manifiesta trazas de oficio de escritor; la pena es que se despiste en conjeturas sociales de dudosa efectividad.¿Es inmoral sentir miedo del extraño, de lo desconocido? ¿Es inmoral sentir miedo de ser ultrajado, golpeado, robado, violado y asesinado por personas que sabes que pueden hacerlo? No tengas miedo y verás.
Hay otros miedos más irracionales, por ejemplo:
Miedo a un país donde la persona decente y honrada no se sienta responsable de situaciones de pobrezas causadas por conductas ajenas a la suya.Hay otros miedos más irracionales, por ejemplo:
Miedo a un país donde al estudiante con mal comportamiento se le castigue con más escuela y no se le premie con la expulsión.
Miedo a un país donde se enseñe y se aprenda a defenderse del Mal, sin miedo.
Miedo a un país donde la Justicia legal y judicial impere y la Venganza sea innecesaria.
Miedo a un país donde se enseñe y se aprenda a defenderse del Mal, sin miedo.
Miedo a un país donde la Justicia legal y judicial impere y la Venganza sea innecesaria.
Hola, Rogelio¡¡¡ Soy Elena Piedrafita, tu "compañera" de lecturas. Enhorabuena por el blog, a perseverar. Yo creía que igual teníamos hoy reunión, pero veo que es más adelante. El libro me impresionó sobre todo por lo agobiante que resulta, jamás se me habría ocurrido que a gente "normal" le vinieran estos pensamientos a la cabeza. Supongo que eso habla bien de mi estado psíquico... De lo que más me ha gustado del libro ha sido la descripción que hace de los centros comerciales (a mí nunca me han gustado aunque termino en ellos, qué remedio) como espacios que simulan una falsa seguridad y te incitan al consumo. El final me ha parecido devastador, a lo largo del libro se le va "teniendo ganas" al chaval, pero su castigo es opresivo y no liberador. Ya hablaremos el próximo día.
ResponderEliminarHola Elena:
EliminarYo creo que hay que alejarse emocionalmente de los centros comerciales, pero si utilizarlos en beneficio propio. Para ello lo mejor es ir a una tienda, a una cafetería, a un cine,… del centro comercial, pero nunca ir al “centro comercial” por sí mismo.
Coincido totalmente con tu opinión sobre el final: el castigo es opresivo y no liberador.
Gracias por escribir y a ver si se animan más compañeros.