El
primer párrafo es demoledor: “Es una verdad mundialmente reconocida que un
hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”. En
circunstancias normales hubiera bastado para no seguir leyendo, pero hubiera
cometido un error. Orgullo y prejuicio es una señorial novela de la Inglaterra
situada a caballo entre el siglo XVIII y XIX y entre las corrientes
continentales procedentes de la Revolución Francesa y las correspondientes contracorrientes.
La relación entre razón y sentimiento se apodera de toda la obra de la autora
inglesa.
El
argumento básico de la obra consiste en contraponer el orgullo de Darcy al
prejuicio de Elizabeth, esta contraposición da lugar a una radical
incomunicación entre los protagonistas, que a través del trato, el diálogo y
una carta explicativa se va transformando en afecto hasta llegar al matrimonio
por amor al final de la novela. La ausencia de teléfonos en la época descrita
implica una utilización masiva, -comparada con la actualidad- del lenguaje
escrito para la comunicación y vemos como este tipo de lenguaje presenta
ciertas ventajas de expresión, comunicación y aclaración de malos entendidos
que el lenguaje verbal no posee. El primer título de la obra, que la autora
cambió antes de publicarse, era el de “primeras impresiones” y es que los
prejuicios se basan en esas primeras impresiones, generalmente falsas y es la
razón, a través de la introspección, del pensamiento dirigido por la lógica y
el raciocinio como se llega a descartar esos prejuicios y establecer verdaderos
juicios morales. La moraleja de la obra pudiera ser esta: “las primeras
impresiones pueden ser falsas, ¡cuidado!, hay que someterlas al principio de la
razón antes de llegar a conclusiones juiciosas”.
En la novela se potencia el
individualismo, pero se trata de un individualismo responsable. La
responsabilidad es una característica de la protagonista, sus sentimientos no
son reprimidos, al contrario los deja correr libremente pero canalizados por el
pensamiento, no se trata de un tropel de sentimientos, sino que estos se
ordenan y jerarquizan de forma juiciosa, sin que por ello los sentimientos
desmerezcan ni un ápice, una vez mas se demuestra que la razón puede estar al
servicio de la pasión.
Esta canalización de los sentimientos
se materializa en la obra en el matrimonio, la protagonista nos convida a casarnos
por amor, sin que ello signifique una renuncia a las posibilidades pecuniarias
que puede acarrear un matrimonio de conveniencia. Es decir dentro de la gama de
posibilidades que puede darse en el matrimonio por amor, elegir aquella que
económica y socialmente sea mas rentable. Estos principios aparentemente
contradictorios son expuestos en la obra de forma conjunta logrando un conjunto
plenamente armónico, sin reproche alguno.
La novela es también descriptiva de
las costumbres inglesas de la época, refleja los modales de la clase alta
inglesa, los escenarios de viajes y enormes y lujosas casas de campo donde el
servilismo de los criados y la diferencia de clases esta latente en la obra,
todos los siervos son sumisos y están agradecidos a sus “amos”. La novela
prescinde de estas cuestiones entre diferentes capas de la sociedad, no es su
finalidad. El matrimonio es una posible forma de escalada en el escalafón
social, de refuerzo económico o de todo lo contrario, según sea tratado. El
amor no se opone al materialismo, incluso este puede ser un gran aliado de
aquel.
Destacar
por último la diferencia que se hace en un momento dado de la obra entre
orgullo y vanidad. “El orgullo está relacionado con la opinión que tenemos de nosotros
mismos; la vanidad, con lo que quisiéramos que los demás pensaran de nosotros.

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