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martes, 8 de mayo de 2012

BENDITA CALAMIDAD Miguel Mena

“Bendita Calamidad” es un relato simple y simplista, que tan solo aporta al lector entretenimiento. Los personajes son pura parodia, sin embargo caen bien.

Se describen hechos sin profundizar en los mismos, como en el periodismo diario. Pero una novela  no es un diario. A una novela se le debe exigir algo más: debe reflejar el trasfondo de los hechos, los pensamientos, ideas y emociones de algunos de los personajes para compartirlos o juzgarlos, contagiarnos o asombrarnos, etc.
La narración se reviste de humor que sirve para disimular la candidez del texto. Humor sencillo, de protagonistas inocentemente malvados y de personajes extraños y entrañables, como el habitante de un pozo, donde el autor muestra su gran imaginación y poder creativo.
La escena final de la catedral es la mejor, aunque se podría haber aprovechado para dotar a la novela de un poco de profundidad: hacernos sentir la obscuridad, la humedad y la estrechez del recinto para ponernos el corazón en un puño, acongojarnos, hacernos sentir la claustrofobia. Lamentablemente no se consigue, posiblemente no sea el objetivo del autor.
Como Literatura floja, como novela de entretenimiento puede pasar.

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