La tía Julia y el escribidor es una novela de Mario Vargas Llosa que
consta de diecinueve capítulos y un epílogo. En los impares se narra la auténtica novela y en
los pares se narran nueve cuentos independientes de la obra
central. El último capítulo, el número 20, es una especie de epílogo de la
narración central.
Capítulos impares:
Se trata la auténtica historia en la que el protagonista Mario Vargas
(¿el propio autor?) con dieciocho años de edad combina de forma armónica la
vida personal con la vida laboral. En su vida particular cobra protagonismo la
tía Julia, catorce años mayor que él, y las peripecias que tienen que pasar
para finalmente casarse en el memorable capítulo número 17. En la vida laboral
destaca un ser extraño y variopinto, el escribidor Pedro Camacho, que de tanta
creatividad e hiperactividad acaba enloqueciendo.
No acabo de ver la grandeza de la obra ni a qué se debe su fama. La
relación mejor diseñada, la del protagonista principal, Mario, con su tía
segunda Julia, no acaba de sustanciarse. ¿De dónde viene la seguridad de
Marito? ¿Cómo resuelve tía Julia sus dudas e incertidumbres? El autor no
profundiza en los personajes, solamente nos cuenta lo que hacen y dicen, en
ningún momento transciende su pensamiento, convirtiéndose la relación en una
simple radionovela (radioteatro, diría Varguitas). Por lo que concierne al
escribidor, es el personaje mejor descrito, su excentricismo viene de su creatividad,
ahora bien, ¿cómo deviene la híper creatividad en locura?, este fundamental
aspecto de la obra no queda aclarado ni de forma patente ni latente.
Como punto positivo de la obra, cabe destacar la descripción social
del Perú de la época, sin que los detalles sean tan claros como para hacernos
una idea de si la sociedad que medio describe es representativa de la realidad
o es pura anécdota imaginativa.
Último capítulo, epílogo:
Se nos cuenta el destino de algunos personajes, sobresaliendo el
triste final de Pedro Camacho, de la tía Julia nada se sabe, tan solo que la
locura cometida le propició ocho años de felicidad, cuando con cinco le
bastaban.
Capítulos pares:
Son historias sueltas, en forma de cuentos, totalmente prescindibles.
De hecho interrumpen cruelmente la narración principal sin aportar nada a la
misma. Puro entretenimiento, supuestos guiones del escribidor Pedro Camacho,
simples intrigas de folletín, en el que cabe valorar la capacidad creativa del
autor, pero que al lector exigente no le satisface lo suficiente.

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