A mi entender Rojo y negro se extravía en
detalles irrelevantes y anecdóticos de tipo social, para confundir el auténtico
significado de la novela en la psicología del protagonista Julián Sorés. Que
Julián sea un personaje ambicioso no tiene nada de particular, su
característica diferencial consiste en su sentido del valor y del honor, y
ambos valores los une de forma inseparable. Ese concepto del honor y del valor
hace que Julián aspire a mejorar en el escalafón social a través de la
religión, ya que en esa época solo se puede ascender por la religión y la
guerra, y al no haber un general tipo Napoleón no se puede ascender con méritos
reconocidos en las batallas, solo queda el camino eclesiástico. El mensaje de
Stendhal es la creación de un personaje romántico y ambicioso que quiere
cumplir con sus objetivos pero no a cualquier precio, su ascenso debe ser
reconocido con honor, honor hacia los demás y hacia sí mismo, debe demostrar su
valor.
Madame de Renal ama a Julián, pero a
diferencia de otras novelas sus hijos cobran una importancia vital en la mente
de Madame de Renal, la cual antepone la salud de sus hijos al amor de Julián,
aunque con mucho dolor.
Es sorprendente pero válida dentro de la
psicología social el cambio que experimentan los compañeros de Julián en el
seminario, desde que es un simple seminarista ambicioso hasta que asciende a un
cargo de cierta importancia, los seminaristas compañeros de Julián pasan
automáticamente del desprecio a la adulación.
Leo con añoranza social esos consejos de
padre experimentado que el abate Pirad da a Julián, consejos de cómo debe
comportarse y actuar para no fracasar y escalar posiciones en el mundo hostil
de la alta burguesía y, en definitiva, para tener unas normas de conducta
dirigidas al interés propio de cada uno y que tan necesarias son. Que diferencia
con los actuales educadores, cuyos consejos, en todo caso, tienen una dirección
social de prácticamente nulo encaje en la psicología del joven, al cual no le
hacen otra cosa que confundirlo. Capítulo 1 y 2 de la segunda parte.
En Julián el honor se funde con la hombría,
con la súper hombría, Napoleón es un héroe para el protagonista. El sentido del
honor y del valor llega hasta la consideración de la pena de muerte como un
mérito a lograr: “la condena a muerte, lo único que no se compra”.
En la vida de Julián, Matilde es el campo de
operaciones experimentales, en ella, en su arrogancia burguesa consigue su victoria
de honor y valor, a través de ella y sin abandonar su sentido de honor y valor
llega a la posición social deseada, “amantes hay muchas, honor solo uno”. El
otro camino, el del mérito simplemente tiene un techo demasiado bajo para
Julián, que es el que le corresponde por nacimiento en la época que describe la
novela, sobre al año 1830 en Francia. Matilde por su parte reconoce en el
sentido del honor y del valor que representa Julián un interés excepcional
comparado con las personas burguesas que le rodean, a las que califica de
vulgares, las cuales por tener una posición social acomodada no necesitan
ejercer el sentido del honor y valor de forma tan palpable.
Interesante mención de la batalla de
Farsalia, donde Julio César mando a sus soldados atacar a la cara de sus
enemigos, los soldados de Pompeyo, porque como eran jóvenes agraciados y ricos
patricios tendrían un especial miedo a quedar marcados en el rostro. Ni que
decir tiene que Julio César venció en inmemorable batalla a su enemigo Pompeyo
que huyó a Egipto, donde fue traicionado y decapitado.
En un momento de la novela aparece la frase
“el amor cerebral es sin duda mas inteligente que el amor verdadero, pero solo
por instantes conoce el entusiasmo”, idea preconcebida y errónea generadora de
sufrimiento. El amor cerebral no existe, existe el amor y el cerebro que
piensa, analiza, acomete y planifica para dar al amor todo su significado
emocional y el sentimiento continuo de entusiasmo; el cerebro siempre al
servicio del amor. El que se llama amor verdadero (no se bien si por el autor o
por Matilde) es un amor que no puede desarrollarse al máximo porque no utiliza
la eficaz herramienta del cerebro. Sería como decir que clavar un clavo con la
mano es mas verdadero que hacerlo con un martillo, el hecho de clavar un clavo
no cambia la eficacia del resultado, y es mucho más satisfactorio si se hace
con la herramienta martillo.
El hecho de que por honor y valor, al ser
delatado por su ex amante, a la que parece seguir amando, la asesine es algo
que ni comparto, ni creo que se comparta actualmente. La comparación con los
malos tratos a las mujeres, que llegan en muchos casos al crimen es inmediata.
El propio hecho de que la víctima perdone e interceda por el asesino es
nauseabundo, sin embargo en la novela es ensalzado.
Cosa bien diferente es la actitud que
manifiesta Julián hacia la muerte, mejor dicho hacia la condena a muerte, que
por fin es ejecutada. En esa actitud si reconozco muestras de honor y valor.
El autor mezcla en alguna ocasión, el sentido
del honor con el del deber. Creo que son dos conceptos totalmente diferentes,
el primero es consciente, la conducta que genera es razonada y argumentada, se
trata de no ser menos que nadie, de mantener la dignidad y de hacer todo lo
posible por mantenerla, sin miedo al método elegido para mantener esa dignidad.
Actuar por deber no tiene explicación lógica, no se sabe a que oscuros
intereses actuales o pasados obedece, no existe el sentido del deber más que en
personas adoctrinadas por los interesados o por la tradición.
En Julián, el protagonista, se manifiesta de
forma palpable la contradicción de quien queriendo ascender en el escalafón
social, lo intenta apoyándose en los poderosos a los cuales desprecia
profundamente. Julián necesita a los burgueses de la alta sociedad para
conseguir sus ambiciosos propósitos, para ello no duda en hacerse sacerdote;
sin embargo se cuida mucho de ser despreciado por ellos, y cualquier incidente
lo magnifica, sometiéndolos a una crítica tan justa como cruel. El sentido de
adaptación falta en Julián, no se acomoda a su situación de pobre protegido por
los burgueses, quiere ser burgués a pesar del desprecio que siente por ellos,
pero el camino no es fácil, es muy difícil conseguirlo en una generación. Lo
habitual hubiera sido que se hubiera conformado con su situación privilegiada
al amparo de los burgueses para los que trabaja, y en caso de descendencia
iniciara acciones destinadas a su hijo, el cual ya no partiría de cero como lo
hace el propio julián.
Para finalizar resaltar la idea principal que
creo quiere transmitir el autor: Julián, el protagonista, es un trepa con
honor, Julián quiere ascender en el escalafón social pero no a cualquier
precio, sino mereciéndolo, con honor, y con continuas muestras de valor que
prueben el merecimiento de sus éxitos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario