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domingo, 1 de enero de 2012

SI TU ME DICES VEN LO DEJO TODO...PERO DIME VEN Albert Espinosa

Empieza el libro con una confusión: la de felicidad por libertad.

En mi opinión si sientes que la vida está controlada por ti mismo, “en lugar de ir a rebufo de ella en el vagón 23” te sentirás más libre, pero no más feliz. Te sentirás más libre porque tus pensamientos, ideas y conducta será tuya propia y no adquirida en los diferentes eventos socializadores en los que hayas participados, pero ¿feliz?, lo dudo, no tiene nada que ver.
Siguen 20 capítulos sin ningún interés literario, compitiendo entre lo malo y lo pésimo, llegando, a veces, al extremo de la tontería, como en el capítulo final del relato.
Acaba el libro con un capítulo a modo de conclusión filosófica para exponer dos conceptos:
1.- “Querer es más valioso que te quieran”. Discutible, el amor es, al menos, cosa de dos. Solo puedes querer sin que te quieran a seres intrínsecos a ti mismo, como puede ser un hijo, que es como quererse a sí mismo. Todo lo demás entra en el terreno de lo anecdótico e, incluso, de lo patológico.
2.- “Darnos cuenta de que nos hemos pasado la vida desde pequeños respondiendo a la pregunta –qué me gusta-“. Sinceramente, no lo entiendo, ¿cómo se puede querer sin pasión? ¿querer y gustar, no son términos similares? ¿Quiere decir que no debemos ser egoístas? Sería como no ser humanos.
En definitiva, lo mejor del libro el título.

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